Quiropráctica

La quiropráctica como profesión tiene alrededor de 120 años, fue desarrollada en EEUU por Daniel David Palmer. Sin embargo los principios en los que se basa no son nuevos. La referencia histórica Europea más antigua sobre la manipulación vertebral se remonta al año 400 a.C. Actualmente hay alrededor de 100,000 quiroprácticos en el mundo con 40 escuelas quiroprácticas en 16 paises.

El profesional quiropráctico toca y siente la columna, aplica movimientos, testea ciertos músculos para ver como responden, palpa ciertas zonas con el fin de evaluar la tensión en los tejidos. Finalmente, se obtienen los segmentos específicos de la columna vertebral para ajustar. Estos segmentos específicos muy a menudo se corresponden con tensión e inflamación muscular, además de tener un movimiento anormal e interferir en la transmisión nerviosa.

Cuando un segmento espinal no tiene la movilidad adecuada (subluxación vertebral) parece influir en la forma en la que el cerebro percibe y responde el resto de información sensorial. Se cree que nuestro cerebro no es capaz de ver lo que ocurre en la columna vertebral cuando no tiene el movimiento adecuado. Al haber menor movilidad en las vértebras, los pequeños músculos que las rodean no se mueven lo suficiente generando un menor estímulo en el cerebro.

Estos músculos se consideran los “ojos del cerebro” debido a la gran cantidad de receptores sensitivos que hay en ellos. El cuidado quiropráctico no sólo puede influir en la forma en la que el cerebro controla la propia columna, si no también en cómo el cerebro coordina nuestros brazos y piernas.

Referencias:

Degenhardt et al. J Am Osteopath Assoc. 2005;105(10):465-473. Schneider et al. JMPT. Jul-Aug 2008;31(6):465-473. Cooperstein et al. J Can Chiropr Assoc. Jun 2013;57(2):156- 164. Cooperstein et al. Journal of Chiropractic Medicine. 2010;9(3):99-106. Henderson. J Electromyogr Kinesiol. 2012;22(5):632-642. Owens E. J Can Chiro Assoc. 2002;46(4):215-220. Haavik & Murphy. J Electromyogr Kines. October 2012 2012;22(5):768-776. Boyd-Clark et al. SPINE. 2002;27(7):694-701. Kulkarni et al. Neurol India. 2001;49:355-359. Cooper & Daniel. Brain. 1963;86:563-594. Amonoo-Kuofi. J Anat. 1983;136(3):509-519. Haavik & Murphy. JMPT. 2011;34:88-97. Holt et a. JMPT. 2016; 39(4):267-78. Martinez-Segura et al. JMPT. Sep 2006;29(7):511-517. Nansel et al. JMPT. 1991;14(8):450-456. Nansel et al. JMPT. Feb 1992;15(2):99-105. Schiller. JMPT. 2001;24(6):394-401. Wood et al. JMPT. May 2001;24(4):260- 271. Yeomans. JMPT. Feb 1992;15(2):106-114

Si continua navegando en este sitio, aceptas nuestra política de cookies

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close